lunes, 15 de noviembre de 2010

Cuentan que...

Con el permiso de los tertulianos "granainos", reproduzco una anécdota del foro relatada por el colega Emilio:

"El caso es que cuentan que estaba Albert Einstein paseando y disfrutando de un hermoso y soleado día cuando se encontró con un vecino. Tras los saludos de rigor, el vecino le comentó:
- Oye, Albert, ... he leído un par de artículos tuyos en una revista sobre no se qué de la "teoría de la Relatividad" y, la verdad, es que no entiendo nada de nada... ¿podrías explicarmela?.
Einstein, que aquél día estaba de muy buen humor, accedió a la petición de su amigo. Al acabar, el vecino comentó:
- Albert, sigo sin enterarme de nada, me parece que todo esto no es más que un tocho infumable y que se te ha ido un poco la cabeza... ¿no puedes explicarlo más claramente?.
Einstein, que era un hombre paciente, volvió a intentar complacer a su amigo. Al acabar, éste le respondío.
- Albert... ¿no puedes hablar como todo el mundo?, ¿por qué empleas esos términos tan raros?, sigo sin enterarme de nada.
Einstein, miró al cielo, respiró hondo y, una vez más accedió a la demanda de su vecino.
Al terminar, éste comentó:
-Ahhh, era eso, ya me he enterado, pues la verdad es que no veo nada nuevo en lo que dices, es lo que ya se ha dicho antes muchas veces pero con palabras más raras.
-Ya!-respondió Einstein-, pero es que he tenido que simplificar tanto, que esto ya NO ES LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD, es un resumen de lo único que tú estás en condiciones de comprender mientras no hayas asimilado primero a Galileo, Newton, Laplace, Faraday, Poison, Kelvin, Copérnico, Kepler o Clerck Maxwell... Estudialos durante 20 años y entonces me preguntas... Mientras tanto te ruego que no me ofendas por el simple hecho de no estar preparado para entenderme..."
Lo que hoy es incomprensible, mañana es trivial...

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